domingo, 3 de junio de 2012

Despierta en la cama, le duelen los músculos y la espalda, pequeño dolor entre ambos ojos.
Todo completamente en silencio, pero oye pasos, gritos, y de nuevo silencio, mas pasos, mas gritos esta vez mas cerca, y por ultimo de nuevo un pequeño silencio, sabe lo que le espera, ni lo llega a dudar, lo unico que duda es si todo aquello tiene un motivo claro, y llega lo predecible, gritos, gritos y mas gritos, deja el desayuno a medias y se refugia en su habitación, en su música.
Lastima que ese pequeño santuario no tenga pestillo, irrumpen cuando parecía empezaba a relajarse, y de nuevo, ese tono de voz esos gritos que hacen vibrar bruscamente sus tímpanos, agravando un dolor de cabeza ya insoportable, cierra de nuevo la puerta, pero de nuevo se abre, vuelve a aguantar y vuelve a cerrarla entonces los gritos se desplazan a la habitación de al lado y a la otra y después a la siguiente hasta que finalmente se escucha un portazo y los gritos cesan.
El sigue en su habitación observando desde la ventana como un cuerpo tembloroso entra en un coche rojo, y acelera alejándose del marco de la ventana.
Se tira en la cama, boca arriba, preocupado, quizá sea mas bien harto, o a lo mejor con la mente en blanco. Difícilmente se le pueden leer los ojos, difícilmente se observan esas lagrimas que no caen.
Quizá halla algo que le pueda ayudar...Pero solo quizá.
Mañana sera otro día...otro día igual...